Norma ambiental permite que refinerías de Pemex aumenten sus emisiones contaminantes

Especialistas advierten que la regulación vigente tiene 20 años sin actualizarse y permite incrementar la contaminación conforme crece la producción de las instalaciones petroleras.

La regulación ambiental que establece los niveles de recuperación de azufre en las refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex) se encuentra bajo cuestionamiento, debido a que, de acuerdo con especialistas, sus disposiciones permiten que las emisiones contaminantes aumenten sin que necesariamente exista un incumplimiento de la norma.

Se trata de la NOM-148-Semarnat-2006, que cumple dos décadas sin modificaciones y establece que las instalaciones de refinación existentes deben recuperar al menos el 90 por ciento del azufre generado durante sus procesos, mientras que las de nueva creación deben alcanzar una recuperación mínima del 95 por ciento.

Sin embargo, la directora del Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire, Selene Martínez, señaló que medir el cumplimiento únicamente mediante porcentajes no establece un límite real a la cantidad de contaminantes que pueden liberar las refinerías.

Explicó que una instalación puede incrementar considerablemente su producción y mantener el mismo porcentaje de recuperación de azufre, lo que significa que, aunque cumpla con la disposición vigente, también puede generar mayores emisiones contaminantes.

Ante esta situación, la especialista consideró necesario actualizar la regulación y establecer límites expresados en toneladas de emisiones, en lugar de utilizar únicamente porcentajes de recuperación.

De acuerdo con los datos difundidos, las emisiones de dióxido de azufre de las refinerías de Pemex aumentaron 67 por ciento en los últimos 20 años. Este contaminante preocupa por su relación con la formación de partículas PM2.5, consideradas entre las más perjudiciales para la salud.

Por su parte, Francisco Barnés de Castro, integrante del Observatorio Ciudadano de la Energía, atribuyó el incremento de las emisiones a la falta de mantenimiento en las plantas encargadas de recuperar el azufre en las instalaciones petroleras.

El especialista también precisó que las cifras de su análisis fueron corregidas para expresar las emisiones en kilogramos por barril de petróleo procesado. No obstante, aclaró que el ajuste de unidades no modifica la tendencia al alza del 67 por ciento reportado.

El tema ha generado preocupación entre organismos empresariales, ambientalistas y agrupaciones ciudadanas, particularmente en Nuevo León, donde desde 2024 se han solicitado acciones a la presidenta Claudia Sheinbaum para mejorar la calidad del aire, incluida la actualización de la NOM-148.

La discusión pone sobre la mesa la necesidad de revisar los criterios ambientales que regulan a las refinerías, ante el crecimiento de sus emisiones y los posibles efectos que esto representa para la calidad del aire y la salud de la población.

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